¿Qué es IoT? Pues es un sistema de dispositivos, máquinas, objetos únicos que tienen la capacidad de transferir datos vía internet (a través de una red), sin requerir de interacciones humano a humano

Todos hemos oído hablar de IoT, que si el futuro…, que si una realidad…, y es cierto que es una realidad, y que de cara al futuro Adding entiende que aún lo será más.

Hasta la fecha los ERP’s o software propio desarrollados por las compañías se reducían al mundo software. Con la llegada del mundo IoT este mismo software puede llegar a “las cosas” obteniendo valores físicos en diferentes ubicaciones con los que mejorar la toma de decisiones. Ese es el verdadero futuro de IoT.

Pero, ¿qué elementos tiene un proyecto IoT? Es un proyecto en el que, mediante un microcontrolador, somos capaces de gestionar sensores de todo tipo, “actuadores”, así como diferentes dispositivos de entrada/salida para, finalmente, guardar los datos obtenidos en la nube, para poderlos consultar.

Como sensores podemos nombrar desde el típico sensor de temperatura, o detectores de presencia, de luminosidad, acelerómetros, GPS, huellas dactilares…

En cuanto a los “actuadores”, los más típicos son los motores: paso a paso, de corriente continua, servos; y como no, relés, para poder actuar sobre cualquier equipo eléctrico.

En cuanto a los dispositivos de entrada/salida, son los encargados de que el usuario interactúe con el sistema, si así se requiere. En este grupo podemos tener desde un KeyPad, botones, pantallas, joysticks…

Ya por último, y bajo nuestra experiencia muy relevante, los dispositivos de comunicación inalámbrica, que serán los encargados de subir todos los datos que se generen a la nube. Algunos de estos dispositivos son: WIFI, GSM, NarrowBand, LORA, BLE o RF para interactuar con otros dispositivos de proximidad.

¿Quién gestiona todos estos dispositivos? Para ello necesitamos un microcontrolador tipo ATMEL o similares, y el desarrollo de un software corriendo sobre él, que lo gestione todo.

¿Qué posibilidades tiene? Pues bien, como tal, un proyecto con estas características puede desarrollar diversas funciones, algunas de las cuales podrían resultar impactantes. Sin embargo, en nuestra opinión, no deja de pasar de la categoría de gadget si no es capaz de interactuar con el sistema de gestión de la compañía, bien sea su ERP o su propio sistema. Si no es así, no podemos hablar de proyectos IoT empresariales. Solo de esta forma la compañía puede sacarle verdadero valor a todos esos datos que va obteniendo de diferentes ubicaciones. Es entonces cuando se utiliza el nuevo acrónimo IIoT (Industrial Internet of Thinks).

Además, esta conexión ofrece la posibilidad de tener información directamente desde los usuarios, para su mejora continua. El análisis de esta información permite la creación de nuevas oportunidades de negocio, en función de la información que se recibe del uso de los productos.

 

 

 

A continuación, vamos a mostrar algunos ejemplos:

Un ejemplo podría ser añadir un dispositivo en el vehículo de forma que la aseguradora conociera en que horario se está moviendo el coche, o por qué zonas (rural o urbano), y poder así ajustar el precio de la póliza a cada tipo de cliente. La información de los hábitos del usuario podría hacer variar o crear nuevos productos que se adecúen más a dichos hábitos, o incluso los actuarios de la aseguradora dispondrían de datos reales para recalcular los riesgos.

Otro ejemplo donde podría aplicarse es en la gestión de residuos. Se podrían distribuir pequeñas zonas de recogida de residuos selectiva a lo largo de la ciudad, en los que el usuario pudiera identificarse, indicando el tipo de residuos que desea depositar y el sistema gestionaría la apertura de las diferentes zonas donde depositar los residuos. Al finalizar la interacción podría informar a sistemas centrales de los kilos de cada uno de los materiales que ha depositado, pudiendo gestionar estos datos para ajustar sus decisiones a los datos reales que están obteniendo, promocionar el reciclaje de otros materiales o incluso bonificar a aquellos usuarios que más reciclen.

Por último, otro ejemplo muy útil, sería una gestión automatizada de riego en zonas de cultivo, detectando humedad y temperatura del suelo para cada tipo de cultivo y regar así solo con el agua necesaria. De esta forma, podríamos obtener ahorros en el consumo de agua y cultivos más eficaces. También podría gestionarse la recogida de agua pluvial y, en el momento del riego decidir si se utilizan estos depósitos o agua corriente. Por último, podríamos gestionar predicciones meteorológicas de forma que no se inicie un riego si hay previsiones de lluvia inminente.

En siguientes entradas podremos ver estos ejemplos con un poco más de detalle y como se desarrollan este tipo de proyectos.

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